Afirman
que la primera regla al hacer o comprar un sándwich
es observar qué se lo pone. Untarlo con mayonesa
de forma generosa es una forma fácil de hacer
que el contenido de grasas y calorías se vaya
a las nubes. Los aderezos de ensalada que algunos usan,
como el roquefort, hacen lo mismo. Se deben elegir condimentos
de bajo contenido de grasas o sin grasa directamente.
Si se está haciendo el pedido en un comercio
y no tienen la opción de condimentos de bajas
calorías, se puede pedir que coloquen los condimentos
aparte.
Usando la imaginación...
Al sándwich se le puede agregar cebollas, tomates,
repollo, morrones, pickles, champignones, pepino y distintos
tipos de lechuga. Esto va a "levantar" al
sándwich y va a agregar fibras y sabor sin sumar
calorías.
Si no se puede abandonar la mayonesa, es preferible
elegir las "light". Si se reemplazan 3 cucharadas
de mayonesa común por 2 de mayonesa light se
pueden bajar de 580 a 310 la cantidad de calorías
de una ensalada de atún.
Otras opciones para untar o utilizar como reemplazo
de aderezo es el humus (puré de garbanzos), yogurt
natural con limón y oliva o con mostaza, resultan
una buena y gustosa opción diferente.
La
elección de quesos menos grasos también
ayudará a armar un sándwich más
sano. Una de las reglas de oro es que los quesos blancos
tienden a tener un contenido más bajo de grasas
y a tener menos calorías que los quesos amarillos.
La muzzarela parcialmente descremada es una gran elección,
al igual que los quesos sin grasa o de bajo contenido
de grasas que se venden hoy en los comercios. Si se
deja de lado una feta de queso Cheddar, se ahorrará
110 calorías y 9 gramos de grasa saturada.
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