|
3.
A veces conviene dejar una mínima porción
de grasas para que el plato no pierda identidad. Además,
recuerde que eliminar por completo las grasas tampoco
es saludable. Si se cocina al horno, especialmente,
una pequeña cantidad de grasa es imprescindible
para dar cuerpo al plato.
4.
Si su receta lleva huevos, reemplácelos con algún
sustituto. Un huevo tiene 4 veces más calorías
que sus sustitutos más comunes, como por ejemplo
el tofu.
5.
En aquellos platos dulces que se hacen al horno (comúnmente
tortas), reemplace los aceites, mantecas o margarinas
por puré de frutas o compota de manzanas.
6.
Use leche descremada o baja en calorías en lugar
de leche entera.
7.
Use mayonesa descremada o crema baja en calorías
en vez de la normal. El yogur (descremado y sin sabor)
también es un buen candidato para el reemplazo
en estos casos.
8.
Sáquele la piel a las aves de corral, ya sea
antes de cocinarlas o después. El pollo, por
ejemplo, se secará si se lo cocina sin piel,
así que lo sensato es asegurarse de que no llegue
a la mesa removiéndola después de cocido.
9.
El aceite de oliva agrega mucho sabor a sus comidas,
cierto, pero también muchas calorías.
Pruebe reemplazarlo con margarina baja en calorías
y si no es suficiente a los efectos deseados, controle
la cocción y agregue agua periódicamente
si la comida se pega.
10.
Aprenda dónde la grasa puede marcar una diferencia
de calidad en el sabor y dónde se puede prescindir
sin mayores problemas de ella. Esto lo da la experiencia
(o sea, la cantidad de horas que pase en la cocina)
y también la experimentación. Recuerde
ir probando las sustituciones de productos de a poco,
para poder ver mejor los resultados.
11.
Balancee la reducción de ingredientes ricos en
grasas con aderezos. Esto quizás modifique el
sabor original del plato, pero rara vez lo convertirá
en una comida insulsa y sin personalidad.
12.
Aprenda a encontrarle el gusto a las comidas bajas en
calorías. Hasta a la más insulsa receta
light se le puede encontrar un giro gourmet. Pruebe
con ingredientes impensados (cuanto menos calorías
tengan, mejor) hasta crear platos personales y alcanzar
sabores que jamás imaginó.
13.
Recurra a ingredientes vegetarianos. Los vegetarianos
(o los veganos, su versión más extrema,
quienes no comen por cuestión de principios ningún
derivado de la vaca) son expertos en encontrar reemplazantes
naturales para cada elemento con una cuenta de calorías
elevada.
14.
No se olvide del caldo. Un poco de caldo saborizado
puede ser un excelente sustituto para la manteca o el
aceite.
15.
Recurra a la versatilidad de la mayonesa. Un poco de
mayonesa baja en calorías (sólo un poco:
un exceso de mayonesa, por mínimo que sea, puede
arruinar cualquier plato) sirve para reemplazar el aceite
en las tortas. Dato útil si no se quiere recurrir
a la compota de manzanas o al puré de frutas.
16.
¿No puede resistirse a esos aderezos altos en
calorías? A no preocuparse. Pruebe mezclándolos
con crema baja en calorías o yogur, de acuerdo
a su gusto personal. El resultado lo sorprenderá.
17.
La leche en polvo es su amiga. La leche condensada y
baja en calorías le agrega mucha consistencia
a un plato, además de eliminar grasas. El dato
es ideal cuando se piensa en un postre sabroso y no
se quiere poner en riesgo la dieta.
18.
Menos cantidad, más calidad. Nunca es lo indicado
eliminar por completo las grasas de la dieta, ya se
ha dicho antes. Por eso, si algún producto bajo
en calorías o descremado es verdaderamente incomible,
pruebe reduciendo drásticamente las raciones
de calorías. Use tres veces menos azúcar
(o manteca, o el ingrediente conflictivo en cada caso)
que lo habitual, y su problema estará solucionado.
19.
Si no puede dejar el pan... ¡al menos abandone
a sus acompañantes! Si el pan es ineludible en
su dieta, por cuestión de costumbre o de simple
gusto, nada de manteca ni mermelada. Disfrute del sabor
singular del pan fresco, y si es tostado mejor.
20.
Siga todos estos consejos, pero no sea extremista. Esperamos
no ser insistentes, pero debemos repetirlo una vez más
para terminar: no es saludable eliminar completamente
las grasas de su dieta. En promedio, entre el 20 y el
30 % de sus calorías deben provenir de las grasas.
Estos consejos le servirán para tener una dieta
más sana, siempre y cuando no lo olvide. |