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Elegir
pastas de buena calidad, cocinarla "al
dente", combinarla con el acompañamiento
adecuado y comer la porción justa
es la clave para incluirla en nuestro
menú.
Siguiendo
estos principios se puede obtener una base
alimentaria muy sana, porque la pasta es
fácil de digerir, es capaz de producir
una energía prolongada y es fuente
de una mezcla bien equilibrada de carbohidratos,
proteínas, vitaminas y sales minerales.
¿Qué más se puede pedir?
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Puede
permitirse en regímenes para adelgazar. Lo importante
es reducir las grasas y servirla con salsas ligeras.
Dentro de una dieta, lo ideal, es acompañarla
con vegetales y proteínas del pescado. La salsa
a base de tomates, albahaca, orégano y otros
condimentos naturales en cantidad moderada no tiene
por qué engordar, dada las pocas calorías
que contiene.
Cada 100 grs de pasta aportan solo 1 gr. de grasa, 75
gr. de hidratos de carbono y aproximadamente 300 calorías
procedentes de los mismos.
Pero si a los 100 grs de pasta le añades materia
grasa, aumentará considerablemente el valor calórico
del plato. Recuerda que cada gramo de grasa aporta 9
kcal, por ejemplo se moderado al añadir queso
de rallar al plato de pasta, porque este alimento es
rico en materia grasa.
Una forma de consumir la pasta acompañada sin
añadir calorías es prepararla con ajo
y aceite de oliva, una vinagreta de hierbas (una mezcla
de aceite de oliva virgen, ajo y perejil con especias
como romero, tomillo, albahaca u orégano) o cebolla.
Por su parte, la pasta además de ser magra, ofrece
un efecto saciante por contener gluten y7 si a esto
le sumas la fibra de la salsa de tomate y vegetales
varios, además de comer menos favorecerás
tu tránsito intestinal.
Algunas
recetas para degustar
Spaghetti
Caprese light
Ingredientes:
- 400
grs. de spaghetti.
-
10 tomates perita.
- Hojas
de albahaca fresca.
- 2
dientes de ajo picado.
- 4
cdas. de aceite de oliva.
- 80
grs. de queso rallado light.
- 1
taza chica de caldo de verduras desgrasado.
- Orégano,
sal y pimienta.
Preparación: Pon en una cacerola
agua, un poco de aceite y sal, espera que hierva y pon
los spaghetti a cocinar. Una vez cocidos, cuélalos.
Por otro lado, corta los tomates en cubos, quítales
todas las semillas, ya que éstas son las que
producen acidez. Lava las hojas de albahaca y sécalas.
Rehoga con un poquito de aceite de oliva los tomates,
sólo unos minutos. Agrega los ajos picados y
el caldo de verduras desgrasado. Revuelve y continúa
la cocción durante 5 minutos. Una vez cocido,
agrega los spaghetti, completa la cocción por
4 minutos más.
Sirve los spaghetti en una fuente, añade las
hojas de albahaca fresca, el queso rallado y el orégano. |