| Es
útil conocer algunos trucos que permitan eliminar
unas 100 calorías por preparación, un
aspecto esencial para disfrutar de las comidas sin que
suponga un obstáculo a la dieta hipocalórica.
La cocina sana exige cuidar la selección de los
alimentos y aprovechar las verduras, frutas y pescados
de cada temporada.
Una
correcta selección
La
cocina sana pasa por el cuidado en la selección
de los alimentos y en aprovechar la estacionalidad de
verduras, hortalizas, frutas y pescados de cada temporada,
ya que son los alimentos más sabrosos. También
exige cierta habilidad en la cocina con el fin de no
abusar de la plancha y el hervido como único
recurso para elaborar recetas más ligeras. Son
muchas las prácticas culinarias que apenas requieren
grasas y salsas contundentes y que permiten conseguir
platos ligeros, deliciosos en su sabor y exquisitos
en su presentación.
El horno es una opción muy apropiada, que permite
la elaboración de una infinidad de recetas.
Proteínas:
calidad, no cantidad
Sobre
los alimentos ricos en proteínas como la carne,
el pescado y los huevos, es posible disfrutar de su
sabor mientras se sigue un plan de adelgazamiento. Para
ello es preciso preparar las comidas usando cantidades
razonables, más pequeñas, y mediante técnicas
culinarias que no añadan tanta grasa. La principal
preocupación acerca de la carne debería
ser limitar la cantidad de carne grasa y, en caso de
consumirla, retirarle la grasa visible.
La carne a la que se le han retirado las partes grasas
contiene la mitad de calorías que la que se come
tal cual. Una solución es elegir carnes magras,
más pollo, pavo y conejo. Una pechuga de pollo
sin piel tiene tantas proteínas como un bistec
y tan sólo una décima parte de la grasa,
por tanto más de la mitad de calorías
menos.
Para usar la mitad de carne en las hamburguesas, y ahorrar
aproximadamente 90 calorías, una buena idea es
añadir vegetales como zanahoria rallada, cebolla,
espinacas o setas. Así se puede disminuir el
consumo de hasta 40 gramos de carne roja por persona.
El pescado y el marisco acogen muy bien las cocciones
al vapor, el hervido o la parrilla, técnicas
culinarias que exaltan su sabor y que no añaden
grasas a unos alimentos que, exceptuando el pescado
azul, no son ricos en este nutriente.
Siempre que se utilice pescado en conserva vale la pena
que sea envasado al natural, ya que el conservado en
aceite tiene el doble de calorías, salvo que
se escurra antes de comerlo. Cualquier pescado blanco
o marisco aporta por término medio unas 100 calorías
menos que cualquier carn; mientras que una ración
de rape contiene unas 130 calorías, una ración
de chuleta de cerdo contiene alrededor de 263 calorías.
|