Las menos calóricas
Durazno: Aporta 49 calorías
cada 100 gramos.
Además de ser baja en calorías, esta fruta tiene un suave efecto
diurético y laxante, que ayuda a desintoxicar el cuerpo y por tanto
es adecuada cuando se desea perder peso. Contiene vitaminas B1, B2, B3, C y
A, carotenoides, potasio, calcio, sodio, hierro, magnesio y fósforo.
Deben adquirirse maduros, de consistencia ligeramente firme, de piel aterciopelada
y color amarillo intenso o, según la variedad, con manchas rosadas o
rojizas. Se recomienda almacenarlos no más de tres días porque
pierden sabor y aroma. Se incluye en la elaboración de mermeladas, ensaladas,
tortas y pasteles.
Fresa o frutilla: Aporta 35
calorías cada 100 gramos.
Es una fuente importante de vitamina A, C y E -los tres antioxidantes por excelencia-,
lo que la convierte en un escudo contra enfermedades como cáncer, gota,
artritis y anemia. Es indicada contra la hipertensión arterial y desempeña
una función importante en la síntesis del colágeno.
Forma parte de innumerables postres en todo
el mundo, lo que demuestra su popularidad.
Considera como una fruta, botánicamente es un eterio, un receptáculo
floral engrosado y carnoso, sobre el que se hallan los verdaderos frutos (los
pequeños puntos amarillos o negros presentes en su superficie). Cuando
las compre, fíjese que no tengan zonas blancas, que no estén
magulladas; aunque el momento ideal para consumirlas es cuando están
en su punto de madurez, hay que tener en cuenta que se deterioran muy rápidamente,
por lo que conviene lavarlas (bajo el chorro de agua y con un cepillo pequeño)
y comerlas inmediatamente; si quiere conservarlas, debe congelarlas.
Lechosa, papaya o mamón: Aporta 35 calorías
cada 100 gramos.
Además de ligera, contiene papaína, una enzima que le ayudará a
digerir comidas abundantes en hidratos de carbono, proteínas y grasas,
por lo que es un postre doblemente saludable en esas ocasiones. También
conviene incorporarla como alimento constante en las dietas de quienes sufren
de digestión pesada y flatulencias.
Melón: 100 gramos aportan 35 calorías.
A su delicioso aroma se suma el privilegio de ser unas de las frutas más
ligeras, rica en agua, con alto contenido de potasio y bajo en azúcares,
lo que lo convierte en un alimento adecuado para hipertensos. Tiene propiedades
diuréticas y depurativas por lo que también conviene en casos
de retención de líquidos.
Apenas un par de rodajas de melón (unos 200 g) aportan 80% de la vitamina
C que un adulto precisa al día, 30 por ciento del ácido fólico
y 20 de la vitamina A. Sin embargo, conviene alejar su consumo de las comidas
principales y tomarlo sin compañía de otras frutas, pues resulta
indigesto para personas de estómagos delicados.
Mandarina: 100 gramos poseen
40 calorías
Este cítrico, además de poseer vitamina C (aunque sólo
un tercio que la naranja), es rica en fibra y vitaminas A, B1, B2, B3, B6 y
C. Contiene hierro, potasio, calcio y fósforo, una buena dosis de magnesio
y un alto contenido en bromo, que favorece el sueño por lo que puede
ser un buen postre para la cena. Posee más contenido en agua que las
naranjas y menor proporción de hidratos de carbono, lo que la hace ideal
para las dietas. Aunque se pueden refrigerar, lo más recomendable es
que se consuman frescas y, por supuesto, una vez peladas deben comerse inmediatamente
para evitar que se oxiden y pierdan sus propiedades nutritivas. Con ella se
preparan jugos, mermeladas y licores. Se puede incorporar a salsas agridulces
que acompañan a ciertos platos, como ensaladas y pollo estilo oriental,
y otros a base de cochino y pescado. Cuando las compre, recuerde que su color
no es indicativo de su grado de madurez, por lo cual hay que fijarse en su
olor: entre más dulce e intenso sea éste mejor será su
sabor.
Naranja: Aportan 44 calorías
por 100 gramos
Las refrescantes y deliciosas naranjas, llamadas por los antiguos griegos "manzanas
de oro”. Además de su conocida riqueza en vitaminas, entre las
que destaca la C, sales minerales y azúcares con propiedades beneficiosas,
contiene además sustancias prebióticas a las que algunos estudios
atribuyen un potencial preventivo para el cáncer de colon. A su vez,
la vitamina C que posee la convierte en un aliado en la lucha contra los radicales
libres por lo que evita los daños producidos por la oxidación
ligada a las enfermedades cardiovasculares. No obstante, este componente es
muy inestable y reacciona mal al oxígeno y la luz, por lo que el zumo
mantiene sus propiedades intactas sólo unos minutos luego de ser exprimido,
así como la fruta al ser cortada, por lo que debe consumirla inmediatamente.
Si guarda el jugo en la nevera, podrá conservar sus propiedades una
media hora más. Si le desagrada la acidez del limón, sustitúyalo
por la naranja para aderezar sus ensaladas o agregue su jugo a las marinadas
de aves.
Piña o Ananá: 100 gramos aporta 40 calorías
Este regalo del Nuevo Mundo, con su hermosa corona verde, es rica en vitaminas
C, B1, B6, ácido fólico y minerales como el potasio. Tiene propiedades
diuréticas por lo que contribuye a la eliminación de toxinas
por medio de la orina y previene el estreñimiento gracias a la gran
cantidad de fibra que contiene. Una de las enzimas que posee es la bromelaína,
eficaz antiinflamatorio, que a su vez actúa como sustitutivo de los
jugos gástricos, mejora la digestión y combate los parásitos
intestinales. Unas rodajas son una alternativa tropical, sana y ligera para
las meriendas, por lo que si sigue un plan de reducción de peso o combate
la celulitis, incorpórela a su dieta habitual. A su vez esta fruta contiene
enzimas que ayudan a la digestión, por lo que puede ser consumida inmediatamente
después de las comidas, como postre, sin producir gases molestos. Muy
madura, picada en trocitos, combina bien en las ensaladas; añádala
a una ensalada de pollo y lechuga o a una de repollo crudo. 100 g de piña
contienen 17 mg de vitamina C.
Las frutas secas:
Otra alternativa nutritiva
Los frutos secos (almendras, piñones,
nueces) y las frutas desecadas (damascos, ciruelas y uvas pasas)
constituyen una alternativa dulce, deliciosa y más saludable,
sin olvidar que se trata también de alimentos energéticos.
Las frutas secas son ricas en proteínas, fibras, minerales como el hierro,
calcio, zinc, cobre, fósforo, potasio y selenio, vitaminas como la E,
B1 (tiamina), B2 (riboflavina) y B6 (piridoxina) además de aportar al
organismo ácidos grasos insaturados (mono y poliinsaturados) los cuales
preven afecciones cardiovasculares. Estos alimentos deberían ser consumidos
diariamente por niños y jóvenes ya que los ayudan a realizar
grandes esfuerzos intelectuales. En general, contribuyen a mejorar el metabolismo
en todo sentido.
En los frutos secos abundan las grasas “buenas”, aunque muy calóricas,
y las frutas desecadas son “concentrados” de azúcares sencillos.
Los conceptos de grasa buena o mala atienden a la capacidad de estos nutrientes
de modular los niveles de colesterol en sangre. Mientras que la grasa buena
reduce los niveles plasmáticos de colesterol y es cardiosaludable, el
exceso de grasa mala se relaciona con niveles elevados de colesterol.
FRUTAS DESECADAS |
Valor Energético
(Kcal) 100grs. |
| |
Damasco desecados
|
| Ciruelas secas |
| Higos secos |
| Duraznos desecados |
| Pasas de Uva |
| |
|
| |
234,38
|
| 163,20 |
| 227,18 |
| 219,55 |
| 263,88 |
| |
|
FRUTOS SECOS |
Valor Energético
(Kcal) 100grs. |
| |
Almendras |
| Avellanas |
| Maní |
| Nueces |
| Semillas de girasol |
| Pistachos |
| Castañas |
| Dátiles secos |
| |
|
| |
574,63 |
| 565,88 |
| 580,88 |
| 602,0 |
| 548,0 |
| 593,69 |
| 165,05 |
| 165,05 |
| |
|
|