El pan
El pan, la pasta, el arroz, las legumbres, o sea, los hidratos
de carbono, deben formar parte de nuestra alimentación. Su fama de que engordan
mucho ha hecho que algunas personas los excluyan prácticamente de
la dieta, cuando son alimentos esenciales que aportan energía a
nuestro organismo, nos sacian y no tienen por qué engordarnos.
Es suficiente con moderar la cantidad y prepararlos de forma ligera,
ya que a menudo ese elevado número de calorías que tememos los aportan
más las salsas o ingredientes que los acompañan que estos alimentos
en sí.
Controla las salsas y
condimentos
Aunque el aceite de oliva es uno de los alimentos más sanos y recomendables
que existen, tampoco hay que olvidar su alto valor calórico. Mucha gente
piensa que el aceite de oliva crudo no engorda, cuando el aceite de oliva tanto
crudo como sometido a fritura, al igual que cualquier otro tipo de grasa, nos
aporta 9 calorías por gramo. Sin embargo, se recomienda su consumo en
cantidad moderada por su efecto protector cardiovascular. Mejor si es aceite
de oliva virgen, porque da más sabor y aumenta su volumen al calentarlo,
lo que nos permitirá utilizar menos cantidad.
Respecto a las salsas, todos sabemos la tentación que supone mojarlas
con un trocito de pan, y luego otro, y otro... Según la nutricionista, “el
valor calórico de las salsas es muy elevado debido principalmente a
su contenido en grasa”.
Por ello, evita cocinar los alimentos con salsas hechas con queso fundido,
nata, mantequilla, patés... Y, sobre todo, olvídate de los botes
de ketchup, salsa barbacoa u otras variantes: son tan dulces y contienen tantos
azúcares como un helado de crema |