| 1.
No
desayunar. Mal comienzo. Si no tomas nada por la mañana
tu metabolismo ralentiza su velocidad, corres el riesgo
de tener un ataque de hambre, tu estómago se
resiente y se produce mal aliento, te sientes cansada
y con menos energía, y tu cuerpo no recibe los
nutrientes que necesita.
2. Pasar muchas
horas sin comer. Por pasar mucho tiempo sin comer no
necesariamente vas a adelgazar. Es más, tu cuerpo,
puede negarse a soltar ni un gramo de lo que recibe.
Te sentirás siempre cansada, tu humor empeorará
y corres el riesgo de sufrir alguna carencia que se
refleje en tu pelo, tus uñas, tu piel o tu salud.
Comer algo ligero cada vez que tengas hambre le dará
vida a tu metabolismo.
3. Alimentarse
con productos ligth. Éste es uno de los mayores
engaños, que incluso puede inducirte a tener
problemas de salud. Normalmente, estos productos aportan
igual e incluso más calorías que los normales.
Además, llenan menos, con lo que sueles acabar
comiendo más. Tampoco sirven para cubrir todas
tus necesidades nutricionales.
4. No comer frutas
y verduras. No pases de ellas. Tu organismo necesita
las vitaminas, minerales y fibras que contienen. Además,
son los alimentos más bajos en calorías.
Y no puedes sustituirlos por zumos envasados o yogures
con fruta. Cada día debes tomar al menos de 2
a 3 piezas de fruta y otras dos raciones de verduras
u hortalizas.
5.
Beber
poca agua. El agua conserva la elasticidad de los tejidos,
hidrata el organismo y favorece las funciones metabólicas.
Aporta minerales básicos: sodio y potasio para
regular los procesos fisiológicos; magnesio para
combatir el estrés; calcio y flúor, necesarios
para huesos y dientes.
|