5
Cuidado con las bebidas. Con
un promedio de 160 calorías por porción, las
bebidas gaseosas son quizá la mayor fuente de azúcar
en la dieta. Es cierto que el jugo de naranja de las mañanas
es muy nutritivo, pero también lo es que aporta 110
calorías; una cerveza contiene 146, y un vaso de leche
semidescremada con chocolate, 180.
El vino blanco probablemente sea la mejor bebida alcohólica
para quienes están a dieta, pues los hay desde 70 calorías
por copa de 100 mililitros. Sin embargo, lo peor de tomar
líquidos es que, como advierte Richard Mattes, profesor
de nutrición de la Universidad Purdue, en West Layette,
Indiana: "Las calorías bebidas no sacian el hambre".
6
Coma verduras. Si algún
alimento pudiera considerarse milagroso para adelgazar, serían
las verduras, porque "son voluminosas y llenadoras, y
su fibra se combina con parte de la grasa ingerida junto con
ellas, lo que reduce la absorción de calorías
provenientes de esa grasa", señala Jamie Pope,
coautora del libro The T-Factor 2000 Diet. "Si se agrega
tomate, cebolla, zanahoria o apio a platos grasosos como la
lasaña y los estofados, no sólo mejoran el sabor
y la textura, sino que se sustituyen calorías de grasa".
7
Olvide los tentempiés.
Si se alimenta usted bien, no necesitará bocadillos
a deshoras. "Una comida equilibrada, que contenga carbohidratos
complejos, grasas y proteínas, debe quitarle el hambre
hasta la siguiente comida", dice Georgia Kostas, directora
de nutrición de la Clínica Cooper, en Dallas,
Texas. "Sólo si come alimentos con muy poca grasa
o sin ella, la concentración de glucosa en la sangre
quizá le baje tanto que le provoque hambre a las dos
o tres horas".
8
Use aderezos sanos. Pocos
alimentos aportan tantos nutrientes con tan pocas calorías
como una sencilla ensalada verde. Lo que a veces trae problemas
es el aderezo, que puede agregarle desde 150 hasta 600 calorías,
cantidad excesiva, sobra decirlo, para un solo plato. Una
posible solución es servir el aderezo en un recipiente
aparte, mojar el tenedor en él y tomar luego la lechuga,
bocado a bocado. Así se reduce considerablemente la
cantidad de calorías provenientes del aceite sin sacrificar
el sabor.
9
Sustituya el azúcar.
Sustituya una parte o la totalidad del azúcar de los
postres por fruta fresca o congelada. Dado que una cucharada
de azúcar contiene solamente 50 calorías, se
dice que no engorda tanto. Lo malo es que en los postres el
azúcar suele combinarse con grasas, lo que eleva su
valor calórico hasta la estratosfera. Una taza de helado,
por ejemplo, puede alcanzar las 600 calorías.
El pastel de queso crema puede contener desde 250 calorías
por porción, sin contar las diversas coberturas que
se le agregan, y algunos pasteles que se venden en porción
individual en la sección de golosinas del supermercado
pueden sobrepasar las 300. Es preferible tomar una porción
de pan de clara (130 calorías) con fresas y alguna
crema escasa en calorías.
10
Espere tropiezos. Propóngase
adelgazar, pero no se desanime si se excede en un par de ocasiones.
"Las personas que lo intentan y fracasan tienen más
del doble de probabilidades de lograrlo al siguiente intento",
afirma James Prochaska, director del Centro de Investigación
para la Prevención del Cáncer en la Universidad
de Rhode Island, quien ha observado a más de 100,000
individuos en sus estudios sobre la manera en que la gente
cambia de hábitos. "Recuerde que sus probabilidades
de éxito final son mucho mayores después de
un fracaso".
|